CINE EN LA AZOTEA. "El planeta salvaje" de René Leloux. 1973. VOSE

“La Planete Sauvage” o “Fantastic Planet” (El Planeta Salvaje), es una película de animación franco-checoeslovaca, de 1973. Es una historia de ciencia ficción. Fue dirigida por el francés René Laloux, sobre una novela del francés Stefan Wul, y con ilustraciones del francés Roland Topor. Los checoeslovacos proveyeron, seguramente, la animación, campo en que la Checoeslovaquia socialista destacaba..
            
Año 1973
Duración 73 min.
País Francia
Director René Laloux
Guion René Laloux, Steve Hayes (Novela: Stefan Wul)
Música Alain Goraguer
Género Animación. Ciencia ficción. Drama | Drama psicológico. Animación para adultos
Sinopsis
En el lejano planeta Ygam viven unas criaturas gigantescas llamadas “Draags” que han domesticado a los pequeños "Oms", seres humanos que están siendo exterminados. Pero un Om consigue escapar... 

Premios
1973: Festival de Cannes: Premio Especial del Jurado

Extraña y sorprendente película de animación francesa de gran calado filosófico y moral, con una interesante escenografía que la ha ayudado a convertirse en película de culto.

“Planeta salvaje” es, ante todo, un ejercicio de imaginación. René Laloux consigue enmarcar su relato de lucha y desesperación en un entorno alienígena totalmente novedoso e incómodo, haciéndose partícipe de alguna forma del horror de la vida humana en un planeta donde los humanos no son la raza dominante, sino unos gigantescos seres azules, los “Draags”, que los domestican y los exterminan. Esa lucha por la supervivencia en un entorno tan hostil se hace más evidente y dramática gracias a las extrañas sensaciones que los diseñadores del mundo alienígena nos provocan a la hora de mostrarnos las criaturas, los parajes, la vegetación y todo lo que conforma un planeta en donde no hay nada humano para sentirse cómodo, salvo los mismos humanos.

Los hombres y las mujeres son cazados como ratas cuando infestan casas, jardines o cualquier sitio en los que los “Draags” no toleran la presencia de semejantes “bichos”. La vida acomodada de estos seres civilizados contrasta con la supervivencia diaria de los humanos, quienes se buscan las formas para alimentarse y sobrevivir. Es la misma pirámide alimenticia vuelta del revés, relegando a la Humanidad a poco menos que molestos insectos a los que hay que fumigar porque la raza dominante se encapricha con ello. Es, por tanto, una clara metáfora de nosotros mismos y una crítica de nuestros comportamientos respecto al resto de seres vivos con los que compartimos un planeta que proclamamos de nuestra única y exclusiva propiedad.

No es la primera vez que se reduce al ser humano a su más mínima expresión para inculcar una cura de humildad a nuestra raza arrogante. Se le relega físicamente a la altura de un insecto, pero manteniendo su fuerza, su capacidad de adaptación al medio y su naturaleza belicosa, capacidades necesarias para conseguir su más ansiado anhelo: la libertad. Por ello, Laloux elimina esto último para hacerlo el motor del relato, convirtiendo la lucha por la libertad, tan común en el cine, en una experiencia de gran interés estético y emocional.

Muy interesante.

Jueves, Agosto 3, 2017 - 21:30
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