ABOVE THE TREE
Allá por 1993 Miguel Indurain llegaba victorioso a Senigallia, pequeño municipio del noreste italiano. A algunos metros o quizás kilómetros de allí un entonces chaval Marco Bernacchia, cogía la vieja guitarra española de su abuelo y trataba de hacer dibujos de blues añejo entre sus demacrados trastes. Con el paso de los años no solo en él se puede percibir la evolución a nivel técnico y musical, también en su pequeña guitarra aparecen destellos -cuerdas de metal, pastilla electromagnética- que la hacen adquirir una sonoridad acorde con las nuevas necesidades de su actual dueño.